viernes, 29 de agosto de 2008

Torremolinos 08


La forma de disfrutar de las vacaciones del español medio parece en ocasiones no haber avanzado en el tiempo, y a pesar de hacerlo en coches modernos, los atascos typical spanish se siguen produciendo. El ser humano es una animal de costumbres. Y qué costumbres. Cuando llegamos a estas fechas siempre se repiten noticias, comportamientos y se perpetúan las tradiciones. El tópico del tópico. Este verano que termina (no se depriman) no iba a ser menos así que, amigos y amigas, hagamos un breve resumen de los acontecimientos de esta época estival:

- Siempre se dice que llega la ola de calor, esa ola que el ministerio tildo de masa de calor africano (y es que África es culpable de tantas cosas, la gran culpable y explotadora) mas destructora, brutal, asfixiante y deshidratante de la historia, ha aconsejado a ancianos y niños que se encierren en neveras (neveras con televisión, claro). Si en el verano español y en sus ciudades más representativas no se llegara a 40 grados en estos días y se pusiera a nevar, tendríamos que empezar a buscar otros planetas para colonizarlos porque significaría que el fin del mundo está cerca. En verano y en Sevilla tiene que hacer calor por cojones. No es noticia, es la lógica.

- Se venden las noticias de sociedad más jugosas como esa estupenda y envolvente flatulencia de Paris Hilton en Venice Beach, esos desfiles de duquesas con pamelas imposibles que desafían la ley de la gravedad y del buen gusto. Esa Ana Obregón arrugada como uva pasa, enfundada en un triquini de colores de chándal de hip-hop que la oprime como atadura de asado de carne. Esa nunca criticada familia real, que parece necesitar mas vacaciones y pasan de un palacio a otro para que no cojan polvo (los palacios y los familiares, por que el rey lo coge siempre colombiano). Ese monarca que ingiere la mitad de la totalidad de la cosecha de vino mallorquín y todavía le queda tiempo y fuerzas para navegar y disfrutar de las profesionales del oficio mas antiguo que se conoce. Los lupanares baleares y sus bonos reales.

- La canción del verano. Este año es un hito en la historia. No existe canción del verano como tal. La razón es que el Chiki chiki lleno el váter hasta el límite y hay que esperar a que alguien tire de la cadena para volver a llenarlo. Georgi Dann está ya apostado tras el toallero, esperando su oportunidad.

- En el interior del país no nos olvidemos de las fiestas populares, encuentros donde se saca a Dios a la calle mientras uno ingiere alcohol hasta la inconsciencia. En ocasiones se sustituye al altísimo por un cornudo animal al que sin pudor se le tortura hasta que muere tras una larga agonía, entre las carcajadas de paisanos y visitantes.

- A pesar de esta horrible y apocalíptica crisis económica que nos afecta, si nos vamos a la costa, esa desértica y tranquila costa española, encontramos el juego del tetris en sus playas, esos bañistas que tratan de llegar al agua y que recuerdan a las manadas de ñus intentando cruzar el rió Mara en Kenia. Es tal la densidad, que clavar una sombrilla puede acabar en homicidio involuntario. Es aconsejable no dormir y de hacerlo, armadura y testamento. Esos chiringuitos atestados e insalubres, de cervezas calentitas y paellas de bromuro a 55 euros, son un ejemplo de irraciocinio a la española, que ni el landismo pudo llegar a reflejar y que, a pesar del paso del tiempo, es un elemento insustituible en la idiosincrasia agostil del levante español. Benidorm bien vale la extra. Y bien vale un atasco. Pero uno de dimensiones bíblicas. La octava plaga.

- Y por fin llega el… ¡¡¡ SÍNDROME POSTVACACIONAL!!! AARRGHHH!!! Que no cunda el pánico. Imagino que existe multitud de gente que no lo sufre por no haber podido disfrutar de un periodo de descanso (estos sufren otro síndrome bastante mas jodido llamado síndrome de me cago en tó), y otros, simplemente, se adaptan sin problema a la vuelta a la rutina por que es lo que hay y peor es el paro. En cualquier caso, es desternillante ver cómo se afronta el tema desde los medios. Uno se siente una oveja con síndrome. El consejo más común es decir que se mantenga una actitud positiva. Cuánta sapiencia en esta idea compleja y novedosa. La empresa Randstad propone que se establezca una "comunicación fluida" con los compañeros (de los que te ha encantado estar alejado durante semanas y que retomar la visión de sus rostros te produce odio pueril e irrefrenable) y que se celebre una reunión informal. Una reunión el primer día para darte en la frente con todo el trabajo acumulado en tu mesa. Qué grandes consejos. Para superar el síndrome también recomiendan realizar actividades que nos aporten nuevos alicientes y nos mantengan entretenidos. Y qué mejor que los coleccionables de quioscos que aparecen por doquier en el mes de septiembre. Los abanicos del mundo, los dedales más famosos de la historia, la maqueta interminable del buque Bismark, o fabrique su propia guillotina y utilícela con su familia. Todo vale con tal de pasárselo chachi y superar este horrible síndrome que está desolando occidente. Mi consejo es que queden con los amigos/as, consuman algunos brebajes espirituosos, hablen mal de sus jefes o compañeros, y la resaca del día siguiente tendrá un efecto tan devastador que estarán deseando dejar a un lado el ocio y volver al trabajo para descansar un poco.


En una escena de la película tiempos modernos de Charles Chaplin, se ve pasar un camión transportando vigas. Al final del vehiculo hay una banderita que indica el final del trailer y que por un bache, cae al suelo. Charlot al verla caer la recoge y sale corriendo tras el camión, agitándola con fuerza en lo alto, para advertir al conductor. Tras unas decenas de metros de persecución se da cuenta de que no le alcanzara y al girarse se percata de que una multitud le ha seguido azuzada e hipnotizada por el movimiento de esa banderita. Gran parte de la sociedad se comporta muchas veces así, y en veranito parece que va a más.

2 comentarios:

Claudia Hernández dijo...

Guao! este post es realmente combustible. Tienes razón en cuanto hablas de los que no padecen del síndrome post vacacional. En mis recientes vacaciones, la dueña de la posada decía tener 8 años sin vacaciones! La mayoría de los inmigrantes en situación irregular, tampoco, algunos me han contado tener unos 8 años, muchos sin saber qué es una vacación!

Álvaro dijo...

Cuánta basura mediática hay que aguantar. Es en el verano donde uno agradece estar fuera de la piel de toro para evitar ver al vividor-borbón, mojando el culo en su yate. O al becario de turno informando desde Sevilla para decirnos que, joder, qué calor hace, y que los expertos (me encanta esa expresión, nunca se sabe si sabe si existen...) recomiendan beber agua (qué sagacidad), no salir a correr un maratón a las 15.00 (qué sentido común) y no hincharse a codillo para comer y con fabada para cenar (qué conocimiento nutricional). Me apunto a tu consejo para evitar el síndrome post vacacional. ¡Gran estacazo a la manada de borregos, hermano!