Con la que está cayendo, uno se refugia en esta pequeña aldea cibernética con la esperanza de no ser invadido o arrasado por la censura y los intereses de imperios financieros. Pero el sistema actúa como un depredador, está en su instinto. Internet tal y como lo conocemos es inadmisible para los poderes. Los mecanismos de control no son globales, no abarcan todas las legislaciones y países (algo que casi hace la red).
