La huelga general del próximo
29 de marzo, convocada contra la reforma laboral del Gobierno de Rajoy, vive su
cuenta atrás. Falta una semana para la jornada, pero gran parte de la clase
política, la oligarquía económica y sus palmeros mediáticos ya han certificado
el fracaso de la iniciativa. Los medios de la derecha nos dicen que
apenas un tercio de la población hará huelga y encabezan reaccionarias campañas
para limitar el derecho de huelga, la patronal ha mandado una circular a los
suyos recordándoles cómo deben actual al
más puro estilo mafioso y varios empresarios reclaman salarios chinos y menos
vacaciones. Pero el ruido reaccionario no debe impedir ver el bosque: la
reforma profundizará en un modelo de mercado laboral basado en la precariedad,
en la pérdida de derechos de los trabajadores y en la perpetuación de salarios
basura.
